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Alza de combustibles golpea al maíz en O’Higgins y Agricultores Unidos exige medidas urgentes al Gobierno

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Gremio advierte que el impacto real no está solo en el surtidor, sino en el aumento de los costos de cosecha, transporte y operación, mientras el precio pagado al productor sigue prácticamente estancado.
Región de O’Higgins

En plena cosecha de maíz, Agricultores Unidos de Chile alertó sobre el fuerte impacto que tendrá el alza de los combustibles en la agricultura regional, advirtiendo que el problema no termina en el surtidor, sino que recién comienza cuando ese mayor costo se traslada a toda la cadena productiva.

El gremio explicó que durante la temporada 2025 el maíz se pagó en torno a $236 por kilo, mientras que en esta temporada 2026 el valor bordea los $235 por kilo, pese a que los costos de producción aumentaron de manera significativa. Entre ellos, destaca el valor de la cosecha, que pasó de $120.000 a $150.000, además del incremento esperado en el flete a planta una vez que, después de Semana Santa, la cosecha tome mayor fuerza.

Desde la organización señalaron que esta situación vuelve a dejar en evidencia una distorsión estructural del mercado agrícola chileno: suben los combustibles, suben los servicios, sube la cosecha, sube el transporte, pero el precio pagado al productor nacional permanece prácticamente congelado.

En ese contexto, Nicolás Larenas, director de Agricultores Unidos de Chile, sostuvo que en O’Higgins el problema “no termina en el surtidor, sino que ahí recién comienza”, porque luego vienen mayores costos de cosecha, transporte y operación, mientras el agricultor sigue recibiendo casi el mismo valor que el año pasado. Agregó que esta situación pone en riesgo la producción regional, el empleo y la continuidad de muchas explotaciones agrícolas, por lo que llamó al Gobierno a actuar con urgencia.

El gremio también criticó que todos los años el producto nacional sea discriminado y golpeado, mientras el importado es recibido en mejores condiciones comerciales. A juicio de la organización, Chile debe comenzar a preferir su producción interna, dejar el trabajo en el país y avanzar en autosuficiencia, en vez de seguir debilitando a quienes producen alimentos dentro del territorio.

Agricultores Unidos afirmó además que parte importante del mundo político pareciera quedarse “antes del surtidor”, observando únicamente el alza del combustible, pero sin hacerse cargo de lo que ocurre después dentro del campo. El verdadero impacto, explicaron, aparece cuando ese combustible más caro se transforma en más costo de cosecha, más costo de flete, más costo operativo y, finalmente, en una menor rentabilidad para el productor.

En la misma línea, Camilo Guzmán, presidente de Agricultores Unidos de Chile, cuestionó que el mundo rural siga recibiendo reuniones protocolares en vez de soluciones de fondo. Señaló que los agricultores no quieren más asistencialismo, sino que su trabajo valga lo que corresponde. “No queremos más café y galletas; queremos soluciones reales para los agricultores. Todos los años al producto nacional se le golpea, se le paga menos y se le obliga a competir en desventaja, mientras al importado lo reciben con aplausos”, afirmó.

La organización reiteró que el problema de fondo sigue siendo el oligopsonio de compra, donde pocos compradores concentran poder suficiente para fijar precios y condiciones que no reflejan un mercado verdaderamente competitivo. En ese escenario, recalcaron, el agricultor chileno asume los riesgos, absorbe las alzas de costos y termina vendiendo bajo condiciones impuestas por terceros.

Hacemos un llamado al Seremi de Agricultura de O’Higgins, Carlos Valdez Errázuriz, para que entregue su opinión y explique qué medidas contempla para mitigar este impacto en la agricultura regional. Del mismo modo, el gremio exigió al Ministerio de Agricultura respuestas concretas para el mundo rural, advirtiendo que la producción nacional no puede seguir enfrentando sola una estructura de mercado que castiga al productor chileno y favorece la dependencia externa.

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